Introducción
Desde hace décadas hay un consenso prácticamente unánime en la comunidad científica sobre la evidencia de cambios en el clima, sobre su origen antrópico y sobre que en el futuro se intensificarán. Las condiciones extremas vividas en los últimos años han provocado esta percepción sea cada vez más evidente para la población.
Son dos las estrategias que deben implementarse para luchar contra este cambio climático y sus efectos, la mitigación y la adaptación. La mitigación persigue disminuir el calentamiento, mediante la reducción de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, emitiendo menos, y a través de sumideros de carbono. Pero aunque dejemos de emitir, la inercia del sistema climático hará que las emisiones ya producidas, que ya han causado cambios importantes, sigan incrementando dichos cambios en las próximas décadas. Por tanto, resulta necesario afrontar también la adaptación, que busca reducir los impactos negativos del cambio que se llegue a producir. Es decir, la mitigación busca reducir las causas del cambio y la adaptación busca mitigar sus consecuencias.
Sin embargo, estas dos estrategias no siempre se han abordado de forma conjunta. Los sumideros de carbono forestales —bosques, plantaciones y proyectos de restauración— se han diseñado tradicionalmente asumiendo que las especies utilizadas mantendrán su capacidad de crecer y fijar carbono en el futuro de la misma forma en que lo hacen hoy. Esta asunción es cada vez más cuestionable: el propio cambio climático puede alterar de forma sustancial la idoneidad climática de las especies forestales empleadas, comprometiendo la persistencia a largo plazo de la función mitigadora que se busca conseguir con ellas. Un sumidero de carbono solo puede cumplir su función de forma sostenida en el tiempo si el arbolado que lo compone conserva unas condiciones climáticas favorables para su desarrollo; de lo contrario, la propia inversión en mitigación queda expuesta a un riesgo climático que rara vez se evalúa de forma explícita.
Este es precisamente el planteamiento de la Mitigación basada en Adaptación (MbA), incorporar criterios climático-adaptativos de forma explícita en el diseño de las estrategias de mitigación, en lugar de tratarlas como dos ámbitos independientes. Aplicado a los sumideros de carbono forestales, esto implica seleccionar especies y procedencias en función de su idoneidad climática proyectada a futuro —y no solo de las condiciones actuales—, y priorizar las zonas donde esa idoneidad se mantenga estable en el horizonte temporal relevante para el proyecto.
Junto con esta información de idoneidad climática, VisoCCarbono incorpora también un Índice de Forma para las principales especies forestales españolas, que permite estimar la productividad potencial del arbolado en cada punto del territorio. Partiendo de los modelos desarrollados a partir de los datos del Inventario Forestal Nacional y de variables climáticas, edáficas y fisiográficas, en el marco de este proyecto se ha interpolado esta información a escala nacional y se ha proyectado su evolución bajo los distintos escenarios de cambio climático considerados. Esta capa de productividad se ha combinado además con los resultados de idoneidad climática, restringiendo su representación a aquellas zonas donde la especie presenta una mayor idoneidad de hábitat, de forma que la herramienta ofrece una estimación de productividad coherente únicamente allí donde existen garantías razonables de viabilidad climática para la especie. De este modo, VisoCCarbono no solo informa sobre dónde una especie podrá mantener condiciones climáticas favorables en el futuro, sino también sobre cómo podría evolucionar su capacidad productiva —y, por tanto, su potencial de fijación de carbono— en esas zonas y horizontes temporales, dos elementos necesarios para dimensionar de forma realista el potencial de un sumidero de carbono forestal.
Para ser efectiva, la adaptación debe afrontarse de forma generalizada, por todo el territorio, y con la participación de una gran masa crítica de actores de la multitud de sectores que se ven afectados; en lugar de afrontarse en algunos proyectos, zonas de estudio y sectores y con la participación de unos pocos grupos de especialistas, como se viene haciendo hasta ahora, más como estudios piloto que como adaptación aplicada. Muchas veces hay técnicos de diversos sectores que desearían afrontar su gestión con criterios de adaptación, pero que no consiguen hacerlo, principalmente por dos motivos: por no disponer de la información que requieren, adaptada a sus necesidades y capacidades; y por falta de formación para utilizar correctamente dicha información.
VisoCCarbono nace de la voluntad de subsanar ambas deficiencias, poniendo a disposición del sector forestal —técnicos, empresas, administraciones públicas e inversores en créditos de carbono— información específica sobre la idoneidad climática presente y futura de las principales especies forestales peninsulares, y mostrando a través de este tutorial cómo utilizarla correctamente para diseñar sumideros de carbono más resilientes y con una capacidad de mitigación sostenida en el tiempo.
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